"El lápiz de la alegría"

Marta Comino • 2 de mayo de 2025

El lápiz de la Alegría


En 1988, un psicólogo alemán hizo un curioso experimento. 

Separaron a dos grupos de personas: unas (grupo A) sujetaban un lápiz con su boca, en concreto con sus dientes, de manera horizontal y con ello forzaban una sonrisa. Y el otro grupo (grupo B) sujetaban el lápiz entre sus labios, como cuando chupas de una pajita, forzando un gesto como de enfado.

A ambos grupos les hicieron ver unas tiras cómicas, las mismas para todos.

El resultado fue que al grupo A les resultaron mucho más graciosas que al grupo B. 

Te lo he resumido mucho, pero la conclusión a la que llegaron es que podemos cambiar una emoción o un estado de ánimo con un simple gesto como es una sonrisa (forzada en este caso). 

Si lo extendemos al cuerpo, posturas de poder como levantar los brazos durante unos minutos a modo de super heroína o como si hubieras ganado el oro en los juegos Olímpicos, o ponerte con los brazos en jarra sacando pecho, cambian nuestra química cerebral aumentando las hormonas del bienestar y la acción. 

Somos una farmacia andante y con simples gestos como los que te he descrito, te puedes ir dando chutes por la vida para sentirte mejor en ti misma. 

Y no se trata de no sentir las emociones que vienen (de esto ya te hablaré otro día), se trata de tener la capacidad de elegir cómo te quieres sentir. 

Así que hoy te invito a que te pruebes una sonrisa, con lápiz o sin lápiz.

Hazlo ahora, mientras lees este texto. Aunque te parezca un poco falso y forzado. Sostén esa sonrisa. 

Aguanta.

Un poquito más. 

¿Cómo te sientes? ¿Ha cambiado algo dentro de ti?

Decía el psicólogo y filósofo William James, "No lloro porque estoy triste, estoy triste porque lloro".

Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Y sonriendo!

Marta Comino


PD. Si quieres seguir indagando en tu camino de autoconocimiento, te puedo acompañar a través de sesiones de coaching 1:1. 

Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minutos, donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle que necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte.

Más información en www.martacomino.com ó envíame un correo a info@martacomino.com



Por Marta Comino 29 de enero de 2026
Imagínate este discurso en una relación: “Eres fea. Ella es más guapa que tú. Te estás haciendo vieja. Mira que arrugas tienes. ¿Cómo te vas a poner ese pantalón que te hace ese culo? Anda, cállate que solo dices tonterías. Mira lo que acabas de decir, no tiene ningún sentido y seguro que están pensando que eres idiota. Qué pedazo de torpe: ¡Ya has vuelto a meter la pata!! ”. Este discurso, que pone los pelos de punta, es el discurso interno que solemos tener por dentro. Estas lindezas y otras, que seguro que no se las dirías ni a tu peor enemigo, es lo que se cuece en las cabecitas de la mayoría de las personas. Y como ya te he dicho en otras ocasiones, un pensamiento o una creencia es solo eso: un pensamiento. Pero cuando le damos un sentido, hacemos que ocupe un lugar dentro de nosotras y nos lo creemos a pies juntillas, se activa una emoción y esta, a su vez, genera un comportamiento o una acción. Pero hoy no te voy a hablar de cómo cambiar un pensamiento o una creencia negativa, por otra positiva o que te haga sentir bien. Si quieres indagar más, tienes este artículo para indagar más. Hoy quiero hablarte de la autocompasión. Cambiar un pensamiento o una creencia o la manera en la que te hablas, no es nada fácil. Si llevas toda la vida creyendo que siempre te equivocas, que eres un desastre, que no vales nada y que todo el mundo es más listo que tú, seguramente no cambies este pensamiento de un día para otro. Te lo digo porque lo veo en los acompañamientos que hago en mis sesiones y por supuesto, por mi propia experiencia. Sí. Lo confieso: he sido mi peor enemiga durante muchos años (sigo ahí pico y pala, eh?) La autocompasión te dice: soy valiosa porque soy yo, porque merezco amabilidad, incluso cuando me equivoco y no estoy en mi mejor momento. No te invita a ser perfecta, te invita a ser humana. Kristin Neff, psicóloga estadounidense y pionera en el estudio de la autocompasión, desarrolló tres componentes para la compasión con uno mismo: 1. Tratarte como tratarías a un buen amigo cuando sufre. 2. Recordar que el error y la imperfección forman parte de la experiencia humana. No estás sola en esto. 3. Observar tus pensamientos y emociones dolorosas sin dramatizarlas ni negarlas (la base del mindfulness). Estudios científicos han demostrado que la autocompasión reduce los niveles de estrés y aumenta el bienestar emocional hasta en un 40%. La compasión hacia ti misma no te hace débil, ni te deja fuera de la vida real. La autocompasión hace que te acompañes, te respetes, te entiendas, te valores y construyas una relación más amable contigo misma. Y esto sí que te da fortaleza interna. Kristin Neff desarrollo un mantra simple pero muy efectivo, basado en los tres componentes de la autocompasión. “Este es un momento de sufrimiento” (cuando estoy emitiendo un juicio hacia mí, me estoy comparando, me he insultado…). “El sufrimiento es parte de la vida” (no soy la única) “Pido o quiero ser amable conmigo misma en este momento” (me abro a tratarme con cariño) “Pido o quiero darme la compasión que necesito” (me recuerdo que merezco recibirla) Te recuerdo, o te informo por si no te habías dado cuenta, que tú eres la única persona con la que vas a estar el resto de tu vida. Así que quizás empezar a llevarte mejor contigo misma puede ser una buena opción para vivir una vida más plena, amorosa y con mayor bienestar interno. ¿No crees? Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Marta Comino ➡️Si quieres llevarte mejor contigo misma, aumentar tu autoestima y empezar a sentirte mejor , te puedo acompañar a través de sesiones de coaching online. Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minutos , donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle qué necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte. Agenda AQUÍ tu sesión gratuita de valoración, sin ningún compromiso.
Por Marta Comino 24 de enero de 2026
"No me lanzo, no vaya a ser que falle. Tengo miedo, por eso no me lanzo" Que levante la mano quien haya tenido este sentimiento. Levántala tranquilamente sin temor a ser observada, criticada o a no ser suficiente. Tranquila, estamos en un sitio seguro y aquí se acepta la vulnerabilidad. Ya verás que no eres la única en la sala. Si te sirve, yo también la tengo levantada. Así me he pasado parte de mi vida: con muchos miedos, inseguridades y falta de confianza en mi misma. Y no nos engañemos: no es nada agradable. Sí, preciosa. Quién más y quién menos está en esta tesitura. Porque el miedo, esa emoción que nos asusta más que la propia palabra, está aquí para protegernos. Lo malo es que a veces le permitimos que nos proteja (y nos limite) demasiado. Te pregunto: ¿Qué harías hoy si no tuvieras miedo? ¿Qué harías si tuvieras más confianza y seguridad en ti misma? Respira. Tómate un ratito para pensarlo. ¿Y si te dijera que la gente segura de si misma sigue teniendo miedo? Oh, sorpresa!!! Tendemos a creer que una persona con seguridad en ella misma lo tiene todo claro, va a por todas sin que le tiemble el pulso, no duda, está segura 100% de sus decisiones, no tiene miedo a fallar, se abre a todo el mundo, sale siempre de su zona de confort como el que se da un paseo por el campo, … ¿De verdad te crees esto? Si te das cuenta, las piedras en el camino para creer o estar segura de ti misma son, entre otras muchas, la autoexigencia, el perfeccionismo, las expectativas y poner el foco afuera (en el juicio y valoración de los demás). “Si no me va a salir bien, o perfecto, ni lo intento.” “¿Y si lo hago y no gusta, o me critican, o Fulanito lo hace mejor que yo? Mira, mejor lo dejo.” “Para qué voy a decir X o Y si no me van a tener en cuenta o van a pensar que es una estupidez.” “¿Y si mando ese mensaje y piensan que soy tonta o lo leen y ni me contestan?” “Menganita me ha mirado mal, seguro que he dicho algo que le ha molestado.” “Aunque me digan que he hecho esto bien o que soy una buena persona, pienso que están exagerando” Quiero que sepas, por un lado, que la confianza en ti misma ya está dentro de ti. Naciste con ella. Pero las circunstancias y experiencias vitales, tanto en la infancia como en la edad adulta, probablemente la hayan ido limando, mermando y dejando por los suelos. Y por otro, una realidad aplastante pero que pocas veces tenemos en cuenta u obviamos: Eres una humana mamífera. No es un insulto, eh? Como buena humana… Te vas a equivocar, fallar, tropezar, meter la pata. Como buena mamífera… Vas a querer pertenecer a un grupo , vivir en sociedad, colaborar, que te acepten, que cuenten contigo, abrazar, amar y ser amada. Partiendo de esta base, la buena noticia es que puedes nutrir de nuevo esa seguridad en ti misma . Y como todo cambio interno, no es de un día para otro y requiere de trabajo, paciencia y constancia. No esperamos a tener confianza para lanzarnos a hacer cosas. Es justamente al revés: nos lanzamos y vamos adquiriéndola. La vida es incertidumbre y cambio, y no podemos controlar la mayoría de las situaciones. Por eso construir un eje interno es la manera de ir capeando lo que vaya viniendo. Te propongo que seas como un bambú: sólido y fuerte, pero flexible ante las circunstancias. ¿Cómo podemos empezar a nutrir nuestra confianza y seguridad interior? - Autoconocimiento . Cuáles son tus fortalezas, habilidades, capacidades, pero también tus puntos flacos. Nos aceptamos y queremos con nuestras luces y nuestras sombras. - Logros . ¿Qué he conseguido en mi vida? Muchas veces nos fijamos más en los errores que en los aciertos, y esto nos mina por dentro. - Creencias y etiquetas . Qué pienso de mi que ya no soy o no me pertenece. Qué etiquetas llevo arrastrando desde hace tiempo y me están lastrando. - Lánzate . Como ya te he dicho, accionamos y viene la confianza, no al revés. Revisa tus miedos y desgrana cuáles son reales (detrás de estos miedos muchas veces hay creencias y pensamientos irracionales que nos ponen la zancadilla vital) y cuáles no. - Dosis de realidad . No podemos controlar lo que hagan o piensen los demás. ¿Qué pequeña acción vas a hacer esta semana para empezar a confiar un poquito más en ti? "Sin acción no hay transformación". Ya sabes, me encantará leerte. Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Marta Si quieres fortalecer la confianza en ti misma y tener una mejor autoestima, te puedo acompañar a través de sesiones de coaching online. Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minuto s , donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle qué necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte. Agenda AQUÍ tu sesión gratuita de valoración, sin ningún compromiso.
Por Marta Comino 19 de enero de 2026
No vas a dejar nunca de tener pensamientos. Es imposible poner la mente en blanco. Es como si dijeras que vas a parar la sangre de tu corazón. Imposible! ¿Verdad? Tenemos alrededor de 60.000 pensamientos al día. Parece una barbaridad, pero oye, que son necesarios porque nos ayudan a crear, planificar y construir nuestra vida. ¿Y qué es lo que no mola de esto? Que un gran porcentaje de eso que estamos pensando, son pensamientos que no son reales, son catastrofistas, y malinterpretan y distorsionan tu realidad . Me encanta esta frase: "Estas a un pensamiento de cambiar tu realidad" (David del Rosario, Neurocientífico y divulgador) Es sencillo de decir, sí, pero no es tan fácil de implementar. Tenemos pensamientos y creencias que llevamos grabados en nuestra mente desde hace años , así que desprogramarlos llevará un tiempo y habrá que poner sobre todo mucha conciencia. Siempre hago el mismo símil en mis sesiones: tu pensamiento limitante es como una autopista muy bien construida por la que circulas de maravilla, y el nuevo pensamiento, el que te potencia, es salirte de esa autopista y comenzar a construir una carretera nueva en medio de un sembrado. Un esfuerzo importante, ¿a qué sí? Pero no imposible 😉 ¿Y qué te propongo? ➡️ Que observes esos pensamientos . ¿A cuáles te enganchas más? ¿Qué es eso que quieres hacer o conseguir y te trabas? ➡️ Cuestiónalo : esto que pienso, ¿Es cierto? ¿Estoy completamente segura de que es así? ➡️ Sustitúyelo por uno más realista y constructivo. Te pongo ejemplos: ❌ No puedo hacer esto. ✅ Todavía no tengo las habilidades para hacerlo. ❌ Soy un desastre, debería de ser mas organizada. ✅ Quiero ser más organizada para sentir más calma en mi vida. Mañana planifico mi semana. ❌ Mi jefa no me habla, seguro que me va a despedir. ✅ Quizás esté pasando una mala racha porque normalmente es muy amable conmigo. Intentaré hablar con ella para ver qué está pasando realmente. ❌ Me he equivocado en esto, vaya día de mierda! ✅ Sí, he metido la pata, pero el resto del día ha ido todo bastante bien. ¿Ves la diferencia? Los primeros te limitan y te quitan poder. Los segundos te dan opciones, te invitan a actuar y te abren posibilidades. Y ya sabes, la clave es: tener consciencia, repetir y tratarte bien. "Tanto si crees que puedes como si crees que no, estás en lo cierto" Henry Ford Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Marta Comino PD. Si quieres seguir indagando en tu camino de autoconocimiento, te puedo acompañar a través de sesiones de coaching online. Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minutos , donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle qué necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte. Agenda AQUÍ tu sesión gratuita de valoración, sin ningún compromiso.
Por Marta Comino 14 de diciembre de 2025
GRACIAS en mayúscula, porque en minúscula, esta palabra tan gigante se me queda pequeña. Gracias una palabra como otra cualquiera. Puedo decirte azulejo, bocadillo, armario, flor, y sabes de lo que estoy hablando, pero, nos quedamos un poco igual. A no ser que esa palabra la asocies a algo que dispare una emoción en ti. Cuando te digo gracias, y lo hago desde lo más profundo, te entrego un poco de mi corazón. Y cuando me digo gracias a mi misma, subo un peldaño en mi autoconcepto, en mi autoestima. Comienzo a creer y confiar un poquito más en mi. Porque se ha demostrado que nos hablamos muy mal, y nos tratamos peor. Vamos, que a alguien que no te importa, o no conoces, le pones una sonrisa y le das la mano si se tropieza. Pero ¿Qué haces hacia ti misma? si tienes ocasión, te pones la zancadilla y si te descuidas, te escupes en la cara (¿Exagero? Dímelo tú 😉) Tranquila, no te culpes ya que no nos han enseñado a hacerlo de otra manera. Hace pocos años se ha empezado a investigar el poder que tiene la gratitud, la autocompasión, la ternura, y otras emociones de alta vibración en nuestro organismo. Y todos los estudios apuntan a un cambio, para bien, a nivel cognitivo y emocional. Y está bien dar las gracias hacia afuera, pero darnos las gracias a nosotras mismas con una mirada compasiva, como cuando se las das a un niño pequeño que está aprendiendo, tiene un efecto en tu bienestar emocional. Solo hay que hacer una cosa: empezar. Empezar por un “Gracias” hacia ti misma, aunque no te lo creas. Por un “Tranquila, lo has hecho lo mejor que has podido”, aunque te suene a chino o pienses que eso de hablar contigo misma suene un poco raro. De esta manera fortalecerás el músculo de la gratitud y la autocompasión, y empezarás a convertirte en esa gran amiga con la que podrás contar el resto de tu vida.
Por Marta Comino 6 de octubre de 2025
Te voy a hacer un par de preguntas que quiero que respondas con calma. Son muy sencillas, pero requieren de parar, ponerte la mano en el corazón y respirar hondo. Quizás puedes coger libreta y boli, ponerte en un sitio tranquilito, dejar el móvil a un lado, y responderlas desde ese lugar en el que sabes que nadie te va mirar ni te va a juzgar. Ahí van estas preguntas: 1. ¿Eres feliz? 2. ¿Qué es la felicidad para ti? 💥Preciosa mía, he dicho que eran preguntas sencillas, no fáciles. Porque hacernos preguntas que nos den la vuelta como un calcetín, son preguntas de amor (hacia ti misma ), aunque nos enfrentemos con una realidad que no nos gusta. Las otras preguntas, las que más o menos te dejan igual, son preguntas de tomarte un café con las amigas. ¡Y que están fenomenal, eh! Son necesarias y yo también las practico, tampoco vamos a estar todo el día buceando en las profundidades de nuestro ser 😅 Pero a lo que vamos, que hoy no me estoy tomando un café contigo 😉 Hoy vengo a que te pongas la escafandra y nos sumerjamos en tu parte más profunda , porque es desde ahí donde hacemos los cambios duraderos en nuestra vida. Para echarte una mano, y por si te inspira, te voy a contar lo qué es la felicidad para mí. ✨Para mi, la felicidad no me la dan las personas, los lugares o las situaciones. He llegado a un punto en mi vida en el que les he quitado esa mochila . Pero es cierto que me siento más feliz con ciertas personas, lugares y situaciones. ✨ La felicidad tampoco me la dan los estados de animo ni las emociones . Si estoy triste, puedo sentir felicidad. Si estoy cabreada, también. Es cierto que las emociones más expansivas como la alegría, la amabilidad, la gratitud, el entusiasmo, facilitan mi felicidad, y las contractivas, el miedo, la ira, la rabia, la envidia, me alejan un poco más de ella. A lo mejor con esta explicación te haces una idea de lo que es la felicidad para mi (que quede clarito que no tengo la razón, solo te comparto mi verdad y mi experiencia ) Así que me hago estas mismas preguntas que te planteo hoy a ti: ¿Eres feliz? Si, soy feliz. ¿Qué es la felicidad para ti? La felicidad para mi es ser coherente con lo que quiero ser, con lo que quiero sentir y con lo que quiero hacer. Para esto he tenido que explorarme. Preguntarme qué es importante para mí . Qué quiero conseguir en las distintas áreas de mi vida e ir construyendo puentes y dando pequeños pasos para ir llegando a ello. Ser feliz para mi es poder atravesar las distintas emociones que pueda experimentar y aceptarlas tal y como son : mensajeras de mis pensamientos. La felicidad para mi no es ausencia de miedos. Es saber que están ahí y que puedo seguir avanzando a pesar de ellos . No es no estar con problemas y situaciones jodidas de la vida. Es ser consciente de que las estoy atravesando, pero puedo elegir como sentirme mientras las atravieso. En definitiva, la felicidad para mi es estar en paz con lo que suceda en mi vida . Que no es no tomar acción, solucionar o cambiar lo que haya que cambiar, si no, abrir el corazón a lo que venga y tener la confianza de que voy a tener la capacidad de saber caminarlo. Me encantaría saber vuestras respuestas, y si queréis compartirlas por aquí, seguramente ayudemos a más personas que se vean reflejadas. Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Marta Comino PD. Si quieres seguir indagando en tu camino de autoconocimiento, te puedo acompañar a través de sesiones de coaching online. Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minutos, donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle qué necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte. Si quieres más información o agendar una sesión gratuita, envíame un correo a info@martacomino.com
Por Marta Comino 1 de octubre de 2025
El otro día en una sesión, una clienta me decía que le encanta la sensación de terminar el día sabiendo que ha hecho cosas buenas y productivas, pero que cuando esa satisfacción venia cuando se había tomado tiempo para ella, tenía una ligera sensación de culpa. Concluyó diciendo: “Me siento egoísta cuando hago cosas para mí y por mí”. A raíz de esto, publiqué en mis redes sociales un video hablando sobre el egoísmo y el priorizarse a una misma. Y surgieron comentarios hablando del egoísmo, bajo mi punto de vista, mal entendido. ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué nos está removiendo por dentro? Pues que confluyen muchos caminos en nuestra historia como mujeres. Cada una tenemos una experiencia vital, pero el común denominador, el pasado histórico que nos une a todas, es el de mirar hacia afuera, el de cuidar a los demás, el de estar pendiente del otro. Son esas frases que hemos escuchado en nuestra casa, a nuestras madres, a nuestras abuelas, en la calle o quizás en la tele cuando éramos pequeñas. O tal vez fueron silencios o gestos. Porque también captamos lo sutil y lo que no se habla. Y te diría que esto último nos influye muchísimo más que lo que sí se dice y sí se expresa (quedo pendiente de contaros, en otra reflexión, el maravilloso mundo del lenguaje no verbal y todo lo que nos influye a nivel subconsciente) Y no quiero que esto se convierta en un discurso feminista ni machista, ni ningún -ista. Ni quiero denostar a nadie (hombres o mujeres). Simplemente me baso en hechos objetivos: las mujeres cuidaban, acompañaban, protegían, callaban, hacían por los otros, se daban a los demás… Y esto, para bien o para mal, lo llevamos dentro. En el inconsciente colectivo. Es así de simple, pero a la vez tan potente que cuando queremos tirarnos en el sofá a leer un libro, nos empiezan a venir pensamientos del tipo: eres una vaga, con todo lo que tienes que hacer y estás ahí tocándote las narices, tendrías que estar doblando calcetines o planchando las camisas, que van a pensar de ti… ¿Te suena? Y aparece la culpa. Esa emoción tan necesaria como seres humanos (le meto un grito a alguien porque estoy rabiosa y cansada, y le pido disculpas a continuación porque sé que me he pasado de la raya: Reparo lo que he hecho), pero tan dañina cuando se nos engancha como una garrapata y no tiene ningún sentido ni propósito dentro de nosotras ya que no busca reparar ni solucionar nada. Lo único que quiere es seguir recordándote que eres una egoísta por pensar solo en ti. Y no, no eres egoísta por pensar en ti. Aquí está la diferencia: --- Pensar en ti --- Pensar solo en ti. La RAE define egoísmo como: Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás. Y con los sinónimos asociados ya flipamos: egocentrismo, egolatría, narcisismo, individualismo, ambición, codicia, voracidad, insolidaridad. Y esto, amiga, es una lluvia fina que nos va calando sin darnos cuenta. Como siempre digo, el lenguaje crea nuestra realidad. Así que, qué te parece preciosa si empezamos a cambiar la frase: “Voy a ser egoísta”, por “Voy a priorizarme”. Y hoy te mando deberes: busca el significado de priorizar o priorizarse, y luego me cuentas qué te parece y si te cuadra más para empezar a usarlo a partir de ahora y dejar de lado esa culpa machacante. Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Marta Comino PD. Si quieres seguir indagando en tu camino de autoconocimiento, mejorar tu autoestima y tu amor propio, te puedo acompañar a través de sesiones de coaching online. Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minutos, donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle que necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte. Envíame un correo a info@martacomino.com
Por Marta Comino 30 de septiembre de 2025
¿Crees que es posible vivir una vida en la que te encante estar? ¿En la que te encante vivir? Hace unos años, 10 concretamente, sentía que iba a la deriva . Iba en mi barco por un océano gigante. Ese barco tenía timón, pero yo ni siquiera lo veía porque no sabia ni dónde estaba. ¿Estaba en proa, estaba en popa? Ni idea, simplemente me dejaba llevar. Hacia lo que se esperaba de mí, lo que yo creía que tocaba, pero ni siquiera me cuestionaba si era lo que yo quería. Creía que había que seguir unas normas, unos preceptos, unas pautas, dictadas desde afuera, y no había lugar para preguntarme si eso era lo que yo quería. "Estudia algo que tenga salidas; colócate en un trabajo fijo; hipotécate en una casa; ten hijos ya que sino se te pasa el arroz; cásate para toda la vida; haz esto y no hagas lo otro porque si no que van a decir…" Me empecé a dar cuenta de que todo esto te da seguridad y te da tranquilidad durante un tiempo. El tiempo suficiente hasta que te empiezas a sentir mal , angustiada, perdida, sin sentido de vida ni propósito. “Marta, cariño, ¿En serio esto es la vida?” Me hablaba esa voz interna sabia y coherente que tenemos todas dentro. Sí, tú también la tienes 😍 ¿Qué había pasado? Que me había perdido en ese océano. A veces tocaba tierra: una isla por aquí, un continente por allá. Pero no eran las islas ni los continentes en los que yo quería estar. ⛵Y entonces ¿Dónde estaban esas islas y continentes que yo quería conquistar? ¿ Qué tenía que hacer para buscarlas y dirigirme hacia ellas? 👉 Lo primero y más importante fue saber que tenía un timón en mi barco y que… lo podía usar!!! 👉 Lo segundo, saberme merecedora y capaz de conquistar esas tierras donde yo fuera YO MISMA, y donde me preguntase: ¿Esto es lo que realmente quiero? ¿Esto es para mí? ¿Cómo me siento al elegirlo? 👉 Y lo tercero, coger un mapa y trazar una ruta hacia esa nueva isla que me hiciera sentir plena y feliz. Así que preciosa, hoy te invito a que tomes el timón de tu barco, que no vayas a la deriva y conquistes esa isla o ese continente maravilloso en el que te sientas tú y sientas que es ahí hacia donde te quieres dirigir. Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Marta Comino PD. Si quieres seguir indagando en tu camino de autoconocimiento, te puedo acompañar a través de sesiones de coaching 1:1. Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minutos, donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle que necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte. Más info o si quieres agendar una sesión gratuita, envíame un correo a info@martacomino.com
Por marta comino 28 de noviembre de 2022
VIDA EN CALMA