Blog de Marta Comino
COACHING - NEUROCIENCIA - PSICOLOGÍA
Un espacio para reflexionar, aprender y abrir tu mente a nuevas posibilidades. Con herramientas y ejercicios que te ayudarán a mejorar tu AUTOESTIMA Y AMOR PROPIO.

¿ Una pregunta te puede cambiar la vida? El otro día tenía esta conversación con una clienta. Yo la dije: “Sí, todo esto que me cuentas es lo que te han dicho que tienes que hacer y tú lo vienes haciendo desde hace tiempo, pero ¿Tú qué es lo que realmente quieres hacer ahora? ¿Qué es lo que te nace del corazón en este momento de tu vida?” Se quedó callada, pensativa, con la mirada baja buscando una respuesta, dijo: “Vaya, nunca me había hecho esa pregunta. Nunca antes me había planteado qué es lo que quiero hacer yo ahora”. ¿Una pregunta te puede cambiar la vida? No toda la vida, desde luego que no, pero te puede hacer un clic para comenzar a hacer pequeños cambios hacia esa vida que sueñas. Una pregunta te va a dar perspectiva. Te va a agitar por dentro. A lo mejor te escuece porque te saca de tu zona de confort. O te anima a dar un pasito en una nueva dirección que ni siquiera te habías planteado. Una pregunta que vaya al centro de la diana te puede ayudar a desmontar un pensamiento que te esté poniendo la zancadilla desde hace tiempo y no te deja conseguir eso que deseas. Te invitará a salir del rol de "víctima", desde donde casi no tienes poder, y adquirir el rol de "responsabilidad", donde puedes actuar y tomar las riendas. ❌ En vez de preguntarte... ¿Por qué no puedo conseguir este trabajo? ✅ Pregúntate... ¿Qué habilidades, competencias o conocimientos necesito para conseguir este trabajo? Una buena pregunta, sobre todo, te va a ayudar a plantar una semilla . Y de una semilla no crece una planta de la noche a la mañana ¿Verdad? Yo nunca hablo de grandes cambios. No creo en ellos . No son sostenibles en el tiempo . Es como echar un fertilizante a esa semilla y forzarla a que crezca en una semana. Sin embargo, sí creo en los cambios desde dentro, desde la raíz. Cuando vamos hacia dentro podemos ir quitando capas que ya no nos sirven. Podemos desmontar creencias o pensamientos que durante un tiempo creímos a pies juntillas pero que ahora sentimos que se quedaron obsoletos. Podemos también ordenar nuestras prioridades o descubrir nuestras necesidades. Las nuestras. Las de ahora. Es por ello que creo que hacernos buenas preguntas puede ampliarnos la mirada. Es desaprender para volver a aprender. ¿Una pregunta te cambiará la vida? No, seguro que no, pero será como abrir una ventana para dejar que entre viento fresco a tu vida. _________________________________ ¿Cómo te puedo seguir ayudando? H ago sesiones de coaching online para acompañarte a gestionar tus pensamientos y tus emociones, par a que aprendas a conocerte y tratarte mejor. Te acompaño también en cambios a nivel laboral, personal, de hábitos, de rutinas,... Pincha el enlace de aquí abajo ⬇️⬇️ , agenda una llamada gratuita de valoración conmigo y vemos de que manera te puedo ayudar. 📞💻 Quiero agendar una sesión gratuita de valoración

Se habla mucho de poner límites a los demás, pero poco se habla de ponerte límites a ti misma. Hablamos de personas tóxicas, que no nos respetan, que se saltan nuestras normas,...Decimos que Pepe nunca me escucha, que María se ha metido en mis asuntos, que mi hermano siempre me critica o que los comentarios de mi suegra me dejan por los suelos... Pero... ¿Cuántas veces tú te respetas? ¿Cuántas te escuchas y atiendes a tus verdaderas necesidades? ¿Cuántas veces al día te criticas, te pones de hoja perejil y te dices de todo menos guapa? ¿Cuántas veces te pasas por el forro lo que sabes que es bueno para ti? ¿Y cuántas otras te saltas compromisos contigo misma que te habías propuesto cumplir? Y quizás la pregunta más dura y difícil: ¿Cuánto de tóxica eres tú para ti misma? No te hago estas preguntas para hundirte. Simplemente son para agitarte por dentro y que tomes conciencia. ¿Qué te provocan estas preguntas? ¿Escuecen, duelen, te dan rabia, te ponen triste? Esto, querida, es ponerte delante del espejo y decirte la verdad. Pero no una verdad de las que meten el dedo en la llaga para jorobarte viva, si no una verdad para que te mires en profundidad, por todos los rinconcitos de tu ser, y veas dónde estás cayendo una y otra vez. Así que sostén la incomodidad. Sostén la emoción que venga y mírala con curiosidad porque te está dando información de cómo se vive esto dentro de ti. Pensamos que como nadie nos ve podemos hacer lo que nos dé la gana con nosotras mismas : faltarnos al respeto, saltarnos nuestras propias normas (o ni siquiera saber cuáles son nuestras propias normas), dejarnos en último lugar, no atender nuestras necesidades básicas,... y mil historias más que seguro se te ocurren. ¿Nadie te ve, nadie te ve? Déjame decirte que la única que te ves eres tú. ¿No te parece suficiente? Quizás no, porque es cierto que la mayoría de nuestra vida vivimos hacia afuera, hacia lo que piensan o quieren los demás, hacia lo que esperan de nosotras. Vivimos detrás de esa zanahoria de ser vistas, comprendidas, validadas. Y es totalmente necesario, por su puesto, pero lo malo de esto es cuando tu vida solo gira en torno a esa visión, comprensión y validación externa. Ahí te pierdes tú. Por eso hoy te propongo que tomes papel y boli y te hagas solo una pregunta, simple pero profunda: ¿Qué límite me voy a poner hoy a mi misma para sentir que me estoy respetando de verdad? 👉Quizás sea apagar pantallas esta noche media hora antes para descansar las horas que necesitas. 👉O comer una pieza más de fruta entre horas en vez de un bollo o galletas. 👉O tal vez subir las escaleras en vez de tomar el ascensor. 👉Quizás darte cuenta de que puedes pedir a tu familia que colabore en casa para que tu puedas ir al gimnasio. 👉O empezar a prepararte 15 minutos antes para luego no ir con la lengua fuera a una cita o reunión. No es un castigo: es amor, mirada hacia tus necesidades, respeto a ti misma , autocuidado y validación interna. ¿Cómo te puedo seguir ayudando? Hago sesiones de coaching online para acompañarte a gestionar tus pensamientos y tus emociones, para que aprendas a conocerte y tratarte mejor. Te acompaño también en cambios a nivel laboral, personal, de hábitos, de rutinas,... Pincha el enlace de aquí abajo ⬇️⬇️ , agenda una llamada gratuita de valoración conmigo y vemos cual es la mejor manera de acompañarte. 📞💻 Quiero agendar una sesión gratuita de valoración

Hoy te quiero hablar de las afirmaciones positivas. Y esto no va de tener la última taza de Mr. Wonderful ni de pegar mil post it por toda la casa con frases de "Tu puedes" "Eres maravillosa". Si lo quieres hacer, genial, pero vamos a profundizar un poco más. Nuestro cerebro no distingue demasiado entre lo que pasa de verdad y lo que imaginamos. No distingue entre pasado y futuro. Para él, pensar algo y vivirlo tiene un efecto muy parecido. Por ejemplo, si te vas a ir este fin de semana a una casa rural en un bosque precioso, y tienes tantas ganas que te imaginas allí frente a la chimenea, automáticamente empiezas a experimentar las mismas sensaciones como si ya estuvieras calentándote ahora mismo delante del fuego. ¿Te ha pasado? Por eso, cuando interpretamos una situación desde el miedo o la crítica, nuestro cuerpo reacciona como si eso fuera totalmente real . Pero la buena noticia es que cuando lo hacemos desde la calma o la confianza… también. Los pensamientos repetidos crean caminos en nuestro cerebro. Cuanto más recorres uno, más fácil es volver a pasar por ahí. Así que si llevas años machacándote mentalmente, no es que seas “negativa”, es que tu cerebro ha aprendido y ha afianzado ese camino . Es por ello que las afirmaciones positivas ayudan a abrir rutas nuevas, más amables y constructivas. Te estás diciendo continuamente afirmaciones (tanto negativas como positivas), es decir, te estás contando continuamente una historia: ya te he contado en otras ocasiones que generamos 60.000 pensamientos al día, la mayoría de ellos involuntarios y alrededor del 80% son negativos. Con lo cual, crear afirmaciones positivas, ósea, frases que nos repetimos, ya sea en voz alta o dentro de nuestra cabeza, nos ayudará a cambiar la forma en que pensamos , nuestra motivación para lograr algo que queremos alcanzar, e incluso crear vínculos más sanos con aquello que no nos gusta de nosotras mismas. Es como tener dentro de ti un coach o un entrenador personal que te ayuda a caminar por la vida con más amabilidad hacia ti misma. ¿Y cómo creamos afirmaciones positivas? Hay que tener muy en cuenta tu realidad, tus creencias, conocer tus capacidades y habilidades. Y no nos vamos a ir al positivismo mágico diciendo frases tipo: "Todo es perfecto, soy una persona maravillosa y la vida es increíble". A mi por lo menos esta frase me deja plana y sin sentido. El objetivo es encontrar frases en las que quieras creer a partir de cosas que sí desees experimentar. También te digo que probablemente muchas de estas afirmaciones que te digas no te las creas a pies juntillas. Pero ya decíamos antes que estamos recableando el cerebro. Además, seguramente ahora ya te estés mintiendo: Si dices que no vales para nada, ¿Es eso cierto?. ¿De verdad que no vales para absolutamente nada? Piénsalo. Y sería infantil pensar que por decir tres veces una afirmación positiva, ya va a cambiar tu vida. ¿Qué tienes que tener en cuenta para crear una afirmación positiva? Decirlas en primera persona: Soy, puedo, me permito, elijo... Decirlas en presente, como si estuviera ya ocurriendo. Utilizar un lenguaje afirmativo y positivo. Ejemplos: "Soy muy torpe en X" ➡️ "Estoy aprendiendo a ser más cuidadosa con X situación" "Soy un desastre, siempre llego tarde" ➡️ "Cada día tengo más en cuenta las acciones y pasos que tengo que dar para llegar puntual" Aquí lo importante es aprender la estrategia para cambiar la forma de hablarte y crear un diálogo interno que te potencie y te ayude a interpretar lo que te sucede de una manera más realista y positiva. ¿Cómo te puedo seguir ayudando? Hago sesiones de coaching online para acompañarte a gestionar tus pensamientos y tus emociones, para que aprendas a conocerte y tratarte mejor. Te acompaño también en cambios a nivel laboral, personal, de hábitos, de rutinas,... Pincha el enlace de aquí abajo, agenda una llamada gratuita de valoración conmigo y vemos cual es la mejor manera de acompañarte. 📞💻 Quiero agendar una sesión gratuita de valoración

Imagínate este discurso en una relación: “Eres fea. Ella es más guapa que tú. Te estás haciendo vieja. Mira que arrugas tienes. ¿Cómo te vas a poner ese pantalón que te hace ese culo? Anda, cállate que solo dices tonterías. Mira lo que acabas de decir, no tiene ningún sentido y seguro que están pensando que eres idiota. Qué pedazo de torpe: ¡Ya has vuelto a meter la pata!! ”. Este discurso, que pone los pelos de punta, es el discurso interno que solemos tener por dentro. Estas lindezas y otras, que seguro que no se las dirías ni a tu peor enemigo, es lo que se cuece en las cabecitas de la mayoría de las personas. Y como ya te he dicho en otras ocasiones, un pensamiento o una creencia es solo eso: un pensamiento. Pero cuando le damos un sentido, hacemos que ocupe un lugar dentro de nosotras y nos lo creemos a pies juntillas, se activa una emoción y esta, a su vez, genera un comportamiento o una acción. Pero hoy no te voy a hablar de cómo cambiar un pensamiento o una creencia negativa, por otra positiva o que te haga sentir bien. Si quieres indagar más, tienes este artículo para indagar más. Hoy quiero hablarte de la autocompasión. Cambiar un pensamiento o una creencia o la manera en la que te hablas, no es nada fácil. Si llevas toda la vida creyendo que siempre te equivocas, que eres un desastre, que no vales nada y que todo el mundo es más listo que tú, seguramente no cambies este pensamiento de un día para otro. Te lo digo porque lo veo en los acompañamientos que hago en mis sesiones y por supuesto, por mi propia experiencia. Sí. Lo confieso: he sido mi peor enemiga durante muchos años (sigo ahí pico y pala, eh?) La autocompasión te dice: soy valiosa porque soy yo, porque merezco amabilidad, incluso cuando me equivoco y no estoy en mi mejor momento. No te invita a ser perfecta, te invita a ser humana. Kristin Neff, psicóloga estadounidense y pionera en el estudio de la autocompasión, desarrolló tres componentes para la compasión con uno mismo: 1. Tratarte como tratarías a un buen amigo cuando sufre. 2. Recordar que el error y la imperfección forman parte de la experiencia humana. No estás sola en esto. 3. Observar tus pensamientos y emociones dolorosas sin dramatizarlas ni negarlas (la base del mindfulness). Estudios científicos han demostrado que la autocompasión reduce los niveles de estrés y aumenta el bienestar emocional hasta en un 40%. La compasión hacia ti misma no te hace débil, ni te deja fuera de la vida real. La autocompasión hace que te acompañes, te respetes, te entiendas, te valores y construyas una relación más amable contigo misma. Y esto sí que te da fortaleza interna. Kristin Neff desarrollo un mantra simple pero muy efectivo, basado en los tres componentes de la autocompasión. “Este es un momento de sufrimiento” (cuando estoy emitiendo un juicio hacia mí, me estoy comparando, me he insultado…). “El sufrimiento es parte de la vida” (no soy la única) “Pido o quiero ser amable conmigo misma en este momento” (me abro a tratarme con cariño) “Pido o quiero darme la compasión que necesito” (me recuerdo que merezco recibirla) Te recuerdo, o te informo por si no te habías dado cuenta, que tú eres la única persona con la que vas a estar el resto de tu vida. Así que quizás empezar a llevarte mejor contigo misma puede ser una buena opción para vivir una vida más plena, amorosa y con mayor bienestar interno. ¿No crees? Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Marta Comino ➡️Si quieres llevarte mejor contigo misma, aumentar tu autoestima y empezar a sentirte mejor , te puedo acompañar a través de sesiones de coaching online. Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minutos , donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle qué necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte. Agenda AQUÍ tu sesión gratuita de valoración, sin ningún compromiso.

"No me lanzo, no vaya a ser que falle. Tengo miedo, por eso no me lanzo" Que levante la mano quien haya tenido este sentimiento. Levántala tranquilamente sin temor a ser observada, criticada o a no ser suficiente. Tranquila, estamos en un sitio seguro y aquí se acepta la vulnerabilidad. Ya verás que no eres la única en la sala. Si te sirve, yo también la tengo levantada. Así me he pasado parte de mi vida: con muchos miedos, inseguridades y falta de confianza en mi misma. Y no nos engañemos: no es nada agradable. Sí, preciosa. Quién más y quién menos está en esta tesitura. Porque el miedo, esa emoción que nos asusta más que la propia palabra, está aquí para protegernos. Lo malo es que a veces le permitimos que nos proteja (y nos limite) demasiado. Te pregunto: ¿Qué harías hoy si no tuvieras miedo? ¿Qué harías si tuvieras más confianza y seguridad en ti misma? Respira. Tómate un ratito para pensarlo. ¿Y si te dijera que la gente segura de si misma sigue teniendo miedo? Oh, sorpresa!!! Tendemos a creer que una persona con seguridad en ella misma lo tiene todo claro, va a por todas sin que le tiemble el pulso, no duda, está segura 100% de sus decisiones, no tiene miedo a fallar, se abre a todo el mundo, sale siempre de su zona de confort como el que se da un paseo por el campo, … ¿De verdad te crees esto? Si te das cuenta, las piedras en el camino para creer o estar segura de ti misma son, entre otras muchas, la autoexigencia, el perfeccionismo, las expectativas y poner el foco afuera (en el juicio y valoración de los demás). “Si no me va a salir bien, o perfecto, ni lo intento.” “¿Y si lo hago y no gusta, o me critican, o Fulanito lo hace mejor que yo? Mira, mejor lo dejo.” “Para qué voy a decir X o Y si no me van a tener en cuenta o van a pensar que es una estupidez.” “¿Y si mando ese mensaje y piensan que soy tonta o lo leen y ni me contestan?” “Menganita me ha mirado mal, seguro que he dicho algo que le ha molestado.” “Aunque me digan que he hecho esto bien o que soy una buena persona, pienso que están exagerando” Quiero que sepas, por un lado, que la confianza en ti misma ya está dentro de ti. Naciste con ella. Pero las circunstancias y experiencias vitales, tanto en la infancia como en la edad adulta, probablemente la hayan ido limando, mermando y dejando por los suelos. Y por otro, una realidad aplastante pero que pocas veces tenemos en cuenta u obviamos: Eres una humana mamífera. No es un insulto, eh? Como buena humana… Te vas a equivocar, fallar, tropezar, meter la pata. Como buena mamífera… Vas a querer pertenecer a un grupo , vivir en sociedad, colaborar, que te acepten, que cuenten contigo, abrazar, amar y ser amada. Partiendo de esta base, la buena noticia es que puedes nutrir de nuevo esa seguridad en ti misma . Y como todo cambio interno, no es de un día para otro y requiere de trabajo, paciencia y constancia. No esperamos a tener confianza para lanzarnos a hacer cosas. Es justamente al revés: nos lanzamos y vamos adquiriéndola. La vida es incertidumbre y cambio, y no podemos controlar la mayoría de las situaciones. Por eso construir un eje interno es la manera de ir capeando lo que vaya viniendo. Te propongo que seas como un bambú: sólido y fuerte, pero flexible ante las circunstancias. ¿Cómo podemos empezar a nutrir nuestra confianza y seguridad interior? - Autoconocimiento . Cuáles son tus fortalezas, habilidades, capacidades, pero también tus puntos flacos. Nos aceptamos y queremos con nuestras luces y nuestras sombras. - Logros . ¿Qué he conseguido en mi vida? Muchas veces nos fijamos más en los errores que en los aciertos, y esto nos mina por dentro. - Creencias y etiquetas . Qué pienso de mi que ya no soy o no me pertenece. Qué etiquetas llevo arrastrando desde hace tiempo y me están lastrando. - Lánzate . Como ya te he dicho, accionamos y viene la confianza, no al revés. Revisa tus miedos y desgrana cuáles son reales (detrás de estos miedos muchas veces hay creencias y pensamientos irracionales que nos ponen la zancadilla vital) y cuáles no. - Dosis de realidad . No podemos controlar lo que hagan o piensen los demás. ¿Qué pequeña acción vas a hacer esta semana para empezar a confiar un poquito más en ti? "Sin acción no hay transformación". Ya sabes, me encantará leerte. Te mando un cariñoso abrazo y seguimos caminando... Marta Si quieres fortalecer la confianza en ti misma y tener una mejor autoestima, te puedo acompañar a través de sesiones de coaching online. Siempre ofrezco una primera sesión gratuita de valoración de 20 minuto s , donde nos conocemos, me cuentas un poco más en detalle qué necesitas trabajar o abordar en este momento de tu vida, y vemos si soy la persona adecuada para acompañarte. Agenda AQUÍ tu sesión gratuita de valoración, sin ningún compromiso.